CANELÉS DE BURDEOS



Llevaba tiempo dándole vueltas a esta receta hasta que al fin me he decidido a hacerla. Como tenía que prepararla la noche anterior me daba mucha pereza, hasta que al fin, uno de esos días que tengo que me levanto, como y casi duermo en la cocina, preparando e ingeniando recetas, me animé para preparar la masa.

Es de esas recetas que parecen laboriosa (pero luego sobre la marcha y la práctica, no tanto), pero sí bastante especial, porque hay que poner mucho cuidado a la hora de realizarlos para que todo quede como debe de ser, tanto el exterior quemado como la masa suave del interior. Y todo el tiempo, al menos a mí me pasó, estuve dudando de si realmente estaba haciendo lo correcto. Cuando al fin llegó la hora de sacarlos del molde y vi en ellos la perfección, mi alegría y satisfacción fue enorme, y creció aún más cuando los probé.

Pensarán que exagero pero es de esas recetas en las que te pones a prueba, porque no vale unos canelés cualquiera. No. Unos canelé deben de tener la capa de caramelo que los cubre. Esa costra crujiente por fuera y permanecer blandos en su interior. Eso se consigue porque se realiza en dos etapas usando temperaturas distintas.



Los canelés, se denominan según el tamaño, estos que he hecho yo, por ejemplo, se les llaman ‘canelé bouchée’; bouchée de bocado. Son pequeñitos y están muy bien para tomárselos junto a una taza de café. Cada uno, de forma individual, pesa aproximadamente 17g y son de unos 2cm de alto. Están los llamados ‘canelé lunch’, de 30g y 3,5cm de alto. Y los llamados ‘canelé gros’, gros de gordo de 5cm de alto y 60g de peso. Suelen ser el acompañamiento en meriendas y desayunos.

Son del siglo XVI. Son pequeños bizcochos. Su nombre se debe precisamente a su aspecto cilíndrico con bordes estriados. Canelés, que viene del idioma gascón, canelat (información recogida en Internet). Los crearon las monjas del convento Annonciades de Burdeos, fueron creados en su momento con ingredientes de sobrantes (azúcar, huevo, vainilla, ron etc…) para repartirlos entre los pobres o venderlos. En 1830 la receta de los canelés, fue rescatada por un pastelero de burdeos que lo popularizo convirtiéndolo en la especialidad de la ciudad.



La masa para los canelés debe hacerse con un día de antelación a la fecha en la que se vayan a consumir.
RECETA CANELÉS DE BURDEOS
INGREDIENTES
-          189g de leche entera
-          25g de mantequilla
-          1 vaina de vainilla abierta a la mitad
-          ¼ cucharadita de sal (1g)
-          125g de azúcar glas
-          65g de harina para todo uso tamizada
-          3 yemas de huevos ligeramente batidas
-          2 cucharadas de ron (hasta 3 estaría bien)
-          25g de mantequilla
-          1 cucharada de miel de abeja


PREPARACIÓN
-          En una cacerola poner, la leche, la mantequilla, la vaina de vainilla abierta a la mitad, con sus semillas, la sal, poner a fuego medio hasta que comience a hervir. Retirar del fuego y reservar.
-          Añadir las yemas ligeramente batidas a la mezcla de leche.

-          En un bol combinar el azúcar y la harina y añadir la mezcla anterior de leche con las yemas (aún debe estar caliente la mezcla de leche). Revolver `para mezclar todos los ingredientes. Añadir luego las dos o tres cucharadas de ron.

-          Cubrir con papel film y guardar en la nevera 24 horas.

-          Precalentar el horno a 200ºC.

-          Combinar en una cacerola pequeña, la mantequilla y la miel, poner a fuego medio hasta que la mantequilla se derrita. Quitar del fuego y pincelar las paredes de los moldes con esta mezcla.
-          Retirar la vaina de vainilla remover la masa y transferirla a los moldes dejando 1 cm de espacio en la parte superior.

-          Poner los moldes sobre una bandeja. Subir la temperatura del horno a 220ºC y hornear durante 15 minutos. Pasado este tiempo baje la temperatura a 200ºC y hornee de 15 a 20 minutos.
(Si usa moldes de silicona, suba la temperatura del horno a 240ºC, hornee durante 25 minutos. Luego baje la temperatura a 200ªC y hornee durante 15 o 20 minutos)

-          Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla. Luego desmoldar y degustar.


Comentarios

  1. Vaya, es una receta especialmente interesante, no la conocía y me ha gustado saber como se elabora.
    Por cierto, yo también tengo días en los que como y duermo en la cocina, jajaja.

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    1. Lo peor Rosa, es que este verano me la reformado un poquito más a mi gusto y ahora hasta me he traído el portátil a la cocina, no me traigo la cama porque odio que las sábanas huelan a comida, porque si no... jajajajaja... Un beso, Rosa.

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  2. Hola, hola. Soy Lena, finalmente encontré la manera de comentar en tu blog y de seguirte. Me gusta mucho!!!! Le quiero dar un bocado a todos los dulces que hay por aquí. Un abrazote.

    Shoes from Europe and the World. http://blog.belegantt.com

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    1. ¡Ay Lenilla, qué alegría! No sé cómo lo has hecho pero estoy muy contenta y espero que en el futuro, la vida nos permita vivir más cerca una de la otra para que puedas disfrutar de mis recetas siempre. ¿Te imaginas? Un beso grande.

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  3. Que maravilla!
    Te han quedado preciosos, nunca los había visto, pero la idea del caramelizado crujiente y el interior jugosito... me seduce mucho...

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  4. Siempre sacas unas recetas super originales, nunca había visto estos pastelitos, eres genial! :)

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  5. Hola, pues no sé como he llegado hasta tu blog, pero ahora te sigo, jijiji.
    Soy francesa y he vivido un año en Burdeos, y me encantan los canelés.Mis tíos los hacen de muerte, y los tuyos tienen una pinta estupenda.
    Comparto tu receta en mi resumen semanal del viernes.
    Un abrazo.
    Anne

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    1. ¡Hola Anne! ¡Qué ilusión me hace tu comentario! Sobre todo por que los conoces y los has probado, y que me digas que los míos tienen una pinta estupenda es todo un halago! Como también lo es que te quedes por aquí y compartas mi receta. Un beso grande.

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    2. Lulu al final tu receta sale mañana en mi resumen semanal... que la semana pasada no publique. Un besito... Y ahora viendo otra vez los canelés, me comerían ya mismo unos!

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    3. ¡Que ilusión Fifí! Estaré atenta. Te llamo Fifí, porque me encanta, a la niña de mi chico le dice cariñosamente su padre Fifí, pero no creo que sean por las mismas razones que a ti, pero es un diminutivo que siempre me encanta, porque es distinto y, serán cosas mías, pero me suena a niña guapa. Un beso.

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    4. Que dulce pareces! :-). Me he dado cuenta que a mi hijo también le llamo Fifi, "mon fifi" de forma cariñosa, si al final hay muchos Fifissssss
      Ya ha salido el resumen, me hubiera gustado escribir más sobre tu blog, pero estaba agotada anoche....
      Besitos guapa

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